Primeras imagenes de The Wrestler.

Publicado por tomas a las viernes, junio 27, 2008

Si cuento que la historia de The Wrestler habla de un viejo luchador de wrestling que tiene la posibilidad de enfrentarse al rival que le derrotó años atrás... a más de uno le parecería que hablo de una película del estilo de Rocky. Pero si especifico que su director es Darren Aronofski, puede que empecemos a sospechar que la trama puede ser más compleja.
Por lo pronto, os dejo un vídeo que anda circulando de la filmación de la película, con Mickey Rourke caracterizado.

Además, para los más impacientes, aquí tenéis un enlace en el que podéis leer un análisis del guión.

(Vía empantallado).

Preview: RocknRolla.

Publicado por tomas a las viernes, junio 27, 2008

Algunos actores y directores caen, casi inexplicablemente, en desgracia. Un ejemplo de ello lo tendríamos en Guy Ritchie. Tras darse, agradablemente, a conocer con Lock & Stock y estrenar la notable Snatch. Cerdos y diamantes; sufrió un descalabro con Barridos por la marea. A consecuencia de ello, todavía hoy no se ha estrenado en España Revolver (2005). Pero confiemos en poder ver su próxima película, RocknRolla, aunque sea por contar con el tirón de Leónidas Gerard Butler en el reparto.


(Trailer vía Empire).

RocknRolla promete seguir con la línea de Ritchie del british cool noir, en el se cruza especulación urbanística, estrellas del rock y la mafia rusa.
La película, que en los USA se estrena el 31 de octubre en los USA, cuenta con un reparto coral con Jeremy Piven, Tom Wilkinson, Thandie Newton y el ya mencionado Gerard Butler.

(Vía empantallado).

Preview: Tropic Thunder.

Publicado por tomas a las viernes, junio 27, 2008

A insistencia de un amigo, unos trailers de Tropic Thunder. Dirigida por Ben Stiller, narra la historia de un director que rueda película sobre la guerra del Vietnam. Al verse sin presupuesto, abandona a sus actores en medio de la selva, donde son confundidos por agentes de la DEA.

Detrás de las cámaras y como protagonista Ben Stiller, junto a Jack Black y Robert Downey Jr., como un actor australiano del método, que se opera para cambiar el color de su piel. A ellos, hay que unir numerosos actores, como el de Tom Cruise.
El 15 de agosto en USA y México, y el 4 y el 26 de septiembre en Argentina y España, por ese orden.

De regalo, el vídeo promocional que prepararon para los MTV Movie Awards...


(Vía empantallado).

La niebla de Stephen King

Publicado por Jaime M. a las sábado, junio 14, 2008

La niebla de Stephen King: el realizador francoamericano, Frank Darabont, vuelve a adaptar una vez más –y ya van cuatro- al maestro del terror Stephen King, aunque en esta ocasión, y al contrario que en Cadena perpetua o La milla verde, Darabont aborda un relato de terror con toques de thriller sobrenatural y ciencia ficción. La niebla de Stephen King es una más que correcta adaptación cinematográfica al conocido libro de King, que Darabont pudo llevar a cabo, gracias en buena parte a la negativa de Steven Spielberg para que este escribiera el guión de la ya archiconocida por todos Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal. De esta forma, el realizador Frank Darabont regresa una vez más a su inspirador autor del que ha conocido sus mayores glorias profesionales, en una propuesta tremendamente efectiva.

La premisa de La niebla de Stephen King es sencilla pero muy sugerente. En un pequeño pueblo de Maine, estalla de repente una violenta tormenta que termina tan bruscamente como comenzó. Después de una fuerte tormenta, los habitantes de un pequeño pueblo observan cómo una extraña neblina desciende de las montañas. Varios de estos ciudadanos acuden a hacer sus compras al supermercado del lugar, viéndose de repente rodeados por tan inesperada bruma. Pronto se percatan de que no se trata de un fenómeno meteorológico normal, sino que tras ese blanco manto se ocultan unos temibles seres a las que habrán de enfrentarse. Con este preciso y directo comienzo (el cual se permite el lujo de incluir un guiño hacia el excepcional largometraje de Carpenter, La cosa) empieza una historia que desembocará en el caos total y tocando temas como el miedo a lo desconocido o la propia desconfianza humana.

La niebla de Stephen King está concebida como un relato de terror humano más que sobrenatural, pues los mayores miedos que se ven en la pantalla son al propio desmoronamiento moral de las personas, a la desconfianza, al fanatismo religioso y a la presión psicológica en las débiles mentes de los vecinos del pueblo. La invasión sobrenatural y los “bichos” no son más que un ingrediente más en la obra, un acompañamiento y un claro homenaje a los clichés y cintas del género de serie B. El resultado es un cinta asfixiante, claustrofóbica y muy estimulante; no llega al nivel de sus obras anteriores –ni lo pretende- pero resulta un verdadero acierto hacer una buena película de miedo tocando materiales y temas más complejos.

A modo de reparto coral, la acción en La niebla de Stephen King transcurre principalmente en el típico supermercado de pueblo americano, donde todos los vecinos se conocen y todos desconfían de todos. Se dibuja una paleta de personajes a cada cual más extraño, que si bien al principio todos parecen unidos, al final veremos como la personalidad humana es mucho más compleja que la propia unión y no se observa ningún atisbo de esperanza en el propio comportamiento humano de los personajes. Es una cinta de terror como las de antaño pero con las técnicas digitales de ahora (aunque no destaquen por su brillantez resolutiva), sin efectismos, sustos fáciles ni incrementos de volumen para ensordecer al público. Como ya he dicho, los monstruos no son más que un telón de fondo y el verdadero terror va calando en los personajes de la cinta, llenos de odio y miedo y que genera una terrible visión del comportamiento humano en situaciones límites, capaz de derrumbar todas las bases de raciocinio y civilización.

Como todo reparto coral que se precie, tendremos todos los arquetipos personificados habidos y por haber (lo cual no siempre es malo), desde el padre-héroe (Thomas Jane) capaz de hacer frente a la invasión desde la razón, hasta la chica en forma de profesora novata, pasando por el niño (esta vez no es repelente y actúa correctamente frente a la tensión), los soldados yanquis, el mecánico de la América profunda que no se cree nada y hasta una fanática religiosa estupendamente interpretada por Marcia Gay Harden y que se convierte, sin lugar a dudas, en el pilar fundamental de La niebla de Stephen King. Su actuación se merienda al resto del reparto –héroe incluido- y ella solita es capaz de poner al borde de la histeria a cualquier espectador. Sorprendente e inconmensurable trabajo el de actriz como perfecta, sobria y hasta elegante fanática religiosa. Del resto no destacaría a nadie más, el padre pasa sin pena ni gloria, la chica –una vez más- hace de mujer florero sin mayor profundidad, y bueno, el niño por lo menos esta vez es salvable y no repelente.

Del apartado técnico de la cinta sobresalen, pero para mal, unos muy pobres efectos digitales y visuales que llegan muy justitos con el nivel global mostrado en la cinta. Si están concebidos así para mantener la idea de serie B me parece de lo más acertado. Si por el contrario buscaban deslumbrar o impactar, desgraciadamente no lo ha conseguido. Otro de los puntos negativos que le encuentro a la factura es el constante abuso de esos zooms aleatorios y sin ningún sentido, así como los interminables fundidos negros que echan por tierra todo el trabajo realizado, pecando incluso de tener ciertas similitudes de telefilme. La fotografía, oscura y sobria, correcta sin más.

En resumen, La niebla de Stephen King es una grata sorpresa que renueva y actualiza los cimientos del cine de terror más clásico y de serie B, huyendo de efectismos y trucos facilones. Peca de excesivo metraje en una obra que se podía haber finiquitado en 90 minutos, pero lo compensa con ese desgarrador y desalentador final que muy pocas veces vemos en la pantalla grande. Se abandonan los cánones del happy end, se rompen las clasistas reglas morales, se juega con los sentimientos del público y finalmente asistimos a un desesperanzador desenlace irónico y de lo más vengativo. Puntuación: 7,5 sobre 10.

Ella es el partido (Leatherheads)

Publicado por Pliskeen (David Ribet) a las domingo, junio 08, 2008

Tres son ya las películas que tiene en su fimografía George Clooney como director. Su opera prima fue la curiosa aunque irregular “Confesiones de una mente peligrosa“, y luego le siguió la notable “Buenas noches, y buena suerte” con la que consiguió 6 nominaciones a los Oscars de aquel año 2005, incluyendo la de mejor película (aunque finalmente no logró ninguna estatuilla)


Su tercer, y por el momento, último trabajo es la película que nos ocupa y que en España se estrenará presumiblemente en junio bajo el horroroso título de “Ella es el partido”.
De las tres, ésta es sin duda la apuesta más comercial de Clooney aunque no por ello la de menor valía.

Clooney es Dodge Connolly, un encantador futbolista cuyo sueño es llevar el fútbol al mayor público posible. Cuando el patrocinador de su equipo entra en quiebra y la misma liga está a punto de sucumbir, Dodge decide convencer a una joven estrella del fútbol universitario, Carter Rutherford (John Krasinski), para que se una a su equipo, con la esperanza de que así su fama le de un nuevo empujón al deporte, que buena falta le hace.

Por otro lado, a la hábil periodista Lexie Littleton (Renée Zellweger) le han encargado la tarea de ganarse la confianza de Rutherford y desenmascarar la imagen de héroe de guerra que éste ha conseguido tras regresar del campo de batalla.


En el momento en que los tres personajes entren en contacto es cuando empezarán a surgir los conflictos entre ellos.
Connolly y Rutherford intentarán cada uno por su cuenta conquistar el corazón de la atractiva Littleton, lo que provocará alguna que otra disputa. Por si esto fuera poco, Connolly deberá aguantar además su condición de segundón dentro del equipo, dada la expectación y admiración que está causando su nuevo y famoso compañero de juego.
Littleton, por su parte, intentará resistirse a los encantos de Connolly para poder llevar a cabo su desleal tarea de encadilar al bonachón de Rutherford para que éste le confiese lo que realmente ocurrió cuando estuvo en la guerra.

Con semejante embrollo no es de extrañar que se den situaciones de todo tipo, desde peleas de lo más cazurras hasta momentos de lo más melosos, todo ello con el objetivo de hacer pasar un rato agradable al espectador, y doy fe que Clooney lo consigue. Y es que le director sabe como dirigir a su equipo y que jugadas debe llevar a cabo para que el público disfrute.

No hay nada en su juego que sea excesivamente complicado ni arriesgado. La mayoría de las situaciones uno se las ve venir e incluso el final es de lo más previsible, sin embargo eso no evita que uno esté entretenido durante todo el tiempo que dura la película. Quizás dos horas se antojen un tanto excesivas para una comedia tan sencilla como esta, pero lo cierto es que Clooney consigue hacerlas bastante ligeras gracias a que en todo momento ocurre algo que hace avanzar la trama. Ciertas situaciones donde la comicidad entre los actores es imprescindible, permiten que la historia transcurra con buen ritmo y sin decaídas.


Algo que tampoco puede fallar es la química entre los protagonistas, y en ese aspecto se puede decir que Clooney y Zellweger forman una buena pareja delante de la cámara.

Clooney encaja perfectamente en su rol de atractivo y simpático cuarentón, papel que el actor ha interpretado hasta la saciedad y que aquí repite sin problemas. Mientras, Zellweger sorprende con su personaje, una mujer de armas tomar que se debate entre el amor y su carrera profesional.
Él suele gustarme en casi todas sus películas pero reconozco que ella, por lo general, me crispa bastante. Por suerte aquí se ahorra sus habituales muecas de pánfila y deja al descubierto la actriz que de vez en cuando puede ser (en Chicago hacía también un buen trabajo)

A la citada química entre ambos se le une unos ingeniosos diálogos que le dan bastante juego a la relación que ambos mantienen en el film.

John Krasinski, más conocido por la serie The Office que por sus (pocos) papeles en cine, cumple también con su personaje, ayudado sobretodo por esa carita de no haber roto nunca un plato.

Los secundarios, otra parte indispensable del equipo que maneja Clooney, son otro punto a su favor, destacando así a Stephen Root como el amiguete de Donnolly y a Jonathan Pryce como el mezquino representante de Rutherford.


La película se desarrolla con un cierto aire clásico, recordándome mucho a esas comedias de enredo que protagonizaba la genial pareja fque formaban Rock Hudson y Doris Day allá por los 60 y que tan buenos ratos me hicieron pasar.

El humor se debate entre lo pícaro y lo payaso. El tema amoroso se toca con bastante delicadeza sin que en ningún momento hayan escenas subidas de tono ni nada por el estilo. Vamos, que está todo muy medido para que pueda contentar a todos los públicos.

A la vez que se nos cuenta un poco la historia de como a mediados de los años 20 el fútbol ascendió a deporte de masas, también atendemos a los avatares de tres personajes bien distintos entre sí; el cuarentón al que su estilo de juego le quedan los días contados en la liga profesional de fútbol; el ingenuo universitario que finge ante su estatus de héroe de guerra mientras triunfa en el deporte que le ha dado la fama; y la ambiciosa periodista que busca el ascenso a toda costa sin importarle a quien deba pisar para conseguirlo.


“Leatherheads” es, pues, una simpática comedia que se ve con agrado aunque probablemente no deje huella en el espectador. Tiene una trama simplona y sus personajes son típicos, pero la historia funciona sin demasiados alardes gracias a sus protagonistas y a sus escasas pretensiones.

Es una de esas películas que quizás se olvidan con facilidad pero por las que uno no siente haber tirado el dinero a la basura. Como comedia romántica que es, resulta de lo mejorcito que se ha hecho en mucho tiempo, algo que por lo visto es más dificil de conseguir de lo que parece.

Aunque el tema del fútbol americano y la época en la que se desarrolla la historia os puedan echar para atrás, recomiendo que le deis una oportunidad si esa semana no encontrais nada en la cartelera que os seduzca.


Lo mejor: los diálogos que mantienen Clooney y Zellweger y la química entre ambos.

Lo peor: que resulte tan previsible


Valoración personal: Correcta

Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (2)

Publicado por Jaime M. a las sábado, junio 07, 2008

Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal: pues casi 20 años han tenido que pasar desde la última entrega (La última cruzada) de la famosa saga creada por el tándem generador de taquilla y dólares, Steven Spielberg en los mandos de la dirección y George Lucas a cargo de la historia y la producción. Nadie puede negar la innata capacidad, tanto de Spielberg como de Lucas, para concebir y crear productos de entretenimiento que colmaran las expectativas de grandes y pequeños. Hace 25 años eran los reyes de Midas de Hollywood, y ciertamente hoy en día lo siguen siendo. Siguen siendo unos genios en fabricar entretenimiento sano a base de mezclar aventuras, acción y amor; todo ello aderezado de notables guiones que convertían todas y cada una de sus respectivas producciones en taquillazos sin paliativos. El resultado final con esta cuarta entrega de Indy y el reino de la calavera de cristal es un aceptable producto de agradables aventuras, lleno de acción, emoción, misterio, humor y romance. Donde cojea un poco quizá es en la historia, muy por debajo de sus tres antecesoras, pero aun así es una propuesta muy digna y salvable en buena manera gracias a la implicación total que ejerce Harrison Ford en Indiana Jones y el reino de la calavera.

La historia se centra en 1957, en plena guerra fría que enfrenta a los dos países más importantes del planeta, EEUU y URSS. Una vez más –y ya van cuatro- Harrison Ford se enfunda el sombrero y el látigo que tanto le caracterizan, para dar vida a Indy, uno de los personajes más míticos de toda su filmografía junto a Han Solo de Star Wars. En esta ocasión, nuestro querido Indy, estará acompañado por el joven Mutt (Shia LaBeouf) quien le pide ayuda para encontrar al profesor Oxley (John Hurt), viejo conocido de Indy. Las pistas que tienen son una carta de Oxley para Indy, y como no, una vieja leyenda sobre la calavera de cristal. Tan preciado tesoro, también es buscado por Irina Spalko (Cate Blanchett), la malvada capitana soviética que conoce de sobra a Indy y todas sus triquiñuelas.

Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal funciona perfectamente durante todo el metraje. Pese a las dos horas de duración el ritmo de la proyección no decae en ningún momento gracias a las espectaculares escenas de acción, rodadas con pulso firme a cargo del maestro del espectáculo, Steven Spielberg, y a las salidas humorístico-sarcásticas de nuestro héroe Indy. Y es que al fin y al cabo, Indy es el mismo de hace 20 años. Harrison Ford está cambiado, con más canas y más arrugas en la cara (y eso que el photoshop hace maravillas), pero su personaje permanece inalterable al paso del tiempo, destilando carisma y portento a raudales. A su lado y en contraposición a la experiencia de Indy tenemos a Mutt, un joven rebelde que a priori no tiene nada de parecido con Indy, pero que finalmente acabará como mero aprendiz del maestro que es Indiana Jones (efectivamente y al igual que en Star Wars, Lucas nos cuela la relación, jedi-padawan o maestro-aprendiz).

Uno de los personajes que más me han gustado de esta entrega de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, es el de Marion Ravenwood, madre del joven Mutt y que finalmente se ve involucrada en la historia. Su personaje aporta otras buenas dosis de humor, muy en consonancia con el de Indy, y es que Marion es de las pocas mujeres capaces de emocionar a Indiana Jones, y la única de la que nuestro héroe se enamoró.

Y por último –que no menos importante- encontramos a Irina Spalko, la villana de esta tercera secuela perfectamente interpretada por Cate Blanchett. Quizá a todo un portento de actriz como es Blanchett, su personaje de enemiga de Indy se le queda un poco pequeño, pero queda resulto de forma brillante es las secuencias en las que aparece. Si algo se le puede echar en cara es ese aspecto totalmente irreal y manido de ucraniana de los años 50, con ese pelo casi humorístico que para nada ayuda a la confección del personaje. Por último, y fallo garrafal de la dirección artística y de actores es el nulo movimiento en la peluca de Irina durante las escenas de acción de la cinta. Error gravísimo.

En resumen, Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal es una correcta producción en consonancia con lo visto en las anteriores sagas. Continúa en la estela ofrecida 25 años atrás pero mejorándola evidentemente en los aspectos visuales y digitales. Es 100% cine de entretenimiento, y como tal lo verdaderamente importante es su objetivo, el cual consigue cumplir satisfactoriamente. No busquen realismo, ni guión, ni fotografía, solamente ganas de disfrutar en la butaca como un enano viendo a Indy saltar, correr, escapar y luchar contra las malvadas tropas soviéticas. Entretenida cinta de acción con las dosis justas de emoción, humor y romance. Puntuación: 7 sobre 10.


Visto en Mis Fotogramas

Preview: The Spirit

Publicado por tomas a las domingo, junio 01, 2008

Francis Ford Coppola llevaba años avisando sobre la muerte del cine en celuloide y el triunfo del digital y ese momento, creo que ya está aquí.
Tras 300 o Sin City nos llega un nuevo ejemplo de esta manera de hacer cine: The Spirit. Dirigida por Frank Miller, adaptando el cómic de Will Eisner (y con una estética más que cercana a Sin City), cuenta la historia de un policía que es dado por muerto por el villano Octopus, tras los que regresa como The Spirit para defender a la ciudad y sus habitantes.
Entre el reparto, Gabriel Match como protagonista, Samuel L. Jackson, Eva Mendes y Scarlett Johansson.



¿Impacientes por el estreno? habrá que esperar. En los USA se estrena el 25 de diciembre. En Argetina el 22 de enero... y en España el 20 de marzo.


(Vía empantallado).